La Bordeta da un paso más en la conquista pacífica de Can Batlló

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CARLOS MÁRQUEZ DANIEL

Publicado en ElPeriodico el 12/06/2011

Mientras más de 900 alcaldes catalanes tomaban posesión del cargo, cerca de 500 vecinos del pequeño barrio de la Bordeta, en Sants, masticaban una «histórica victoria del pueblo», uno de esos placeres ciudadanos que germinan muy de vez en cuando y que dan al traste con la idea de votar un día y callar cuatro años. Ese medio millar de personas pusieron pie ayer en el recinto fabril de Can Batlló tras 35 años de lucha ininterrumpida. Y lo hicieron por las buenas y no por la vía de la ocupación pacífica, como estaba previsto, después de sellar un pacto con la propiedad gracias al cual han logrado la cesión de una enorme nave en la que instalarán una biblioteca.
Un gigante en forma de puño cerrado abría paso por las calles de Sants. «Es el mejor símbolo posible de la rebeldía», compartía Pitu Alcober, autor de la pieza. Los timbalers del barrio despertaban a los trasnochados y la gente se iba sumando a la procesión. A las 12 en punto, con ansiosa puntualidad, se abría el acceso a la finca por la calle de la Constitució. «Recinto privado», reza, desafiante, un cartel del portón bajo el que iba desfilando la gente. No hubo grandes parlamentos, solo una sensación de alivio compartido que en breve se traducirá en un trabajo colectivo que deberá demostrar que la autogestión vecinal es posible.
Jordi Falcó, miembro de la Plataforma Can Batlló és pel Barri, habló de una «pequeña pero histórica victoria», y recordó que el inconformismo de la gente es lo que hace que las cosas se muevan. Para este inmenso recinto de 14 hectáreas, la política vislumbró hace años un paraíso de equipamientos que siguen en el mundo de las ideas. Ahora será CiU, y el concejal de Urbanismo, Antoni Vives, quienes deberán decidir si las zonas verdes y los pisos protegidos que duermen en un cajón empiezan a desperezarse. Los vecinos, durante estos tres días, hasta el lunes, en los que han organizado todo tipo de actos lúdicos, empezarán a sacar brillo a la nueva biblioteca popular Josep Pons, dedicada a uno de los principales valedores de esta batalla pacífica fallecido el año pasado.
LA CUARTA PARTE DEL BARRIO / No se olvidarán, habida cuenta de que Can Batlló ocupa el 25% de la superficie de la Bordeta, del resto de naves que siguen cerradas a cal y canto, acumulando polvo mientras varias asociaciones culturales se las arreglan en diminutos espacios compartidos repartidos por el distrito. «Esto de hoy se convertirá en leyenda, no solo del barrio, sino de toda Barcelona», decía Jordi Soler, del Centro Social de Sants. El día que consigan abrir el resto de fabricas; el día que se levanten los bloques de protección oficial; el día que la hierba y los columpios compartan espacio con los libros autogestionados, Sants podrá sacar pecho y trascender a la leyenda. Hasta entonces, la jornada de ayer será recordada como el origen de esa quimera, como el primer puñetazo.