Carta abierta a mis vecinas/os que ondean la bandera de España en sus balcones

Estàndard

Queridas/os vecinas/os,

Desde hace 10 años, vivo en Sevilla, ciudad a la que aprecio y quiero ( menos en verano cuando amenaza la caló con sus 40°).

Vine hace 10 años desde el barrio de Sants, Barcelona, al que llevo en mi corazón. Soy barrionalista, de Sants, y la Macarena.

Estas últimas semanas, cuando paseo por mi barrio, veo que varias, habéis colgado la bandera de España en vuestros balcones. Lo veo al pasear con mis hijos, en el parque, cuando voy al polvillo a comprar pan… Y me duele cada bandera que veo.

Me duele por qué me recuerda el “a por ellos”. Ese aporellos que se refiere a mi familia, mi tía de 71 años, mis padres ya jubilados, mi hermano, mi cuñada, mis amigas y amigos que dejé en Barcelona.

Me duele, porque detrás de cada bandera veo las hostias que pegó la.policia en nombre de esos colores el pasado 1-O. O los ataques fascistas que se han producido ido en Palma, Valencia o Barcelona las últimas semanas.

Es por eso, que os quiero pedir un favor. Creo que muchas y muchos, no estaréis de acuerdo con la violencia de la que hablo en el párrafo anterior, así que me gustaría que, con todo el respeto del mundo, me contarais los motivos que os han llevado a sacar la bandera.

Entiendo que Catalunya ha puesto en jaque el Estado actual y que sentís amenazado vuestro estado de bienestar. Entiendo que os han dicho, que los catalanes somos el diablo, que os odiamos, pero no es así. Voy a Barcelona cada dos meses y no veo ese rencor cuando voy. No veo ese odio del que habla la televisión o la prensa.

Así que me gustaría poder hablar contigo, vecina/o, que hizaste la bandera, pero que no quieres odiar ni pegar a nadie. Quiero comprender tus motivos, porque estoy seguro que no son los de justificar la represión. Y quiero hablar contigo para comprenderlo, y que cuando pase bajo tu casa, no se me llenen los ojos de lágrimas pensando que me odias por hablar diferente o porque en mi tierra natal han decidido que quieren votar su futuro.

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